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Frases Aleatorias (100 frases)

A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes. A la vejez y a la juventud, espera el ataúd. Adonde hay más. A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto. A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero. Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez. Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre. No hay bien ni mal que cien años dure. Abad de aldea, mucho canta y poco medra. Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado. Burro prestado termina con el lomo pelado. A buena gana de bailar, poco son es menester. Muchos son los llamados y pocos los escogidos. Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Después de comer, ni un sobre has de leer. Del plato a la boca, se cae la sopa. En vida de matrimonio, ni soso ni salado. Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla. A la que bien baila, poco son le basta. Agua de por mayo, pan para todo el año. A hoy, lo veo; en mañana, poco creo. El buey donde pace, y el hombre donde nace. De esas pulgas, no brincan en mi petate. Al mal tiempo, buena cara. El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino que salte a ellos. Al comer y al evacuar, prisa no te has de dar. A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza. Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano. La risa abunda en la boca de los tontos. No son hombres todos los que mean en la pared. Habla no cuando quieras, sino cuando puedas. Mal lo pasa quien con un vago se casa. Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio. En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto. El que tuvo y retuvo, guardó para la vejez. El que corre menos, vuela. El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado. Bofetón amagado, nunca bien dado. Gran bien es castidad, pero¿dónde está?. De la abundancia del corazón, habla la boca. El que desalaba la yegua, ése la merca. Hay que cortar por lo sano. El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura. La muerte es puerta de la vida. La abeja de todas las flores se aprovecha. Lluvia y sol, tiempo de marzo. Grano a grano la gallina llena el buche. A burlas, burlas agudas. A lo que no puede ser, paciencia. Paga lo que debes y sabrás lo que tienes. Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir. El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer. El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura. Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta. Ya los perros buscan sombra. Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso. A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer. Más hace el que quiere que no el que puede. A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares. Quien a solas se aconseja, a solas se remesa. A hierro caliente, batir de repente. A la ocasión la pintan calva. No te rías de un cojo sin saber como andas tú. A lo que no tiene remedio, oídos sordos. Sobre brevas, ni agua ni peras. Sigue el sendero de la serpiente, y llegarás a la muerte. Los lunes ni las gallinas ponen. En larga jornada, la leve carga es pesada. No hay mandado como el que hace el mismo amo. Ay del que muere!, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede. A la luz de la candela, toda rústica parece bella. Quien bien quiere, tarde olvida. Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta. Libro prestado, perdido o estropeado. Obra bien terminada, a su autor alaba. Bien reza, quien en servir a Dios piensa. Sopa y amores, los primeros los mejores. El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno. Caminito comenzado, es medio andado. Quien hace por común, hace por ningún. En octubre, de la sombra huye. Quien cuece y amasa, de todo pasa. El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente. Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno. El que come poco y bien, vive mucho y mejor. Cuando la gallina pica al gallo señal de buen año. Entre salud y dinero, salud primero. La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala. El día de las Candelas, entra el sol por las callejuelas. Mano sobre mano, como mujer de escribano. Fuese por lana y volvió trasquilado. No le pidas peras al olmo. El mal caldo, hirviendo y soplando. El veinte de Enero, San Sebastián el primero. Trae contigo, y comerás conmigo. El sueño, es alimento de los pobres. Al calvo pelón como al niño cagón. Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán. Más puede Dios que el diablo.